
Fue mi regalo de Reyes de ese año, y era el primer disco que me iba a comprar, así que lo tenía muy claro: tenía que ser algo grande y gordo. Y qué mejor elección. En plena beatlemanía, y siendo Harrison mi beatle favorito, nada mejor que esta caja de ¡3 discos! Y luego, al tenerla en las manos, ¡era tan bonita! Con ese cartón naranja y ese increíble libreto lleno de fotos del concierto. Qué instrumentos más raros llevan los indios estos. Mira qué barba lleva Harrison, porque, éste es Harrison, ¿no? Sí, y ése del bigote debe ser Eric Clapton. ¿Eric Clapton? Me lo imaginaba de otra forma. Y éste es Leon Russell, qué bruto. Mira, por ahí asoma Ringo. Oh, ¡Bob Dylan! ¡Yo quiero ser Bob Dylan!
Y luego la música, desde la cara con la presentación y la pieza de Ravi Shankar, que me encanta (sí, aunque mis amigos, salvo excepciones honrosas, no entendían cómo podía soportar semejante tostón), hasta la de Bob Dylan, que fue siempre mi favorita, y la última, sólo dos canciones, pero con esos tremendos minutos de aplausos multitudinarios. Y venga a escucharlo una y otra vez, por orden, enterito, con las canciones de Harrison, Billy Preston, ¡la de Ringo! Muy buena. Y luego la parte de Leon Russell, que es tan divertida. Además, como no me volví a comprar otro disco hasta los Reyes del año siguiente, tenía que sacarle todo el partido que pudiera.
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